La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la creación del Registro de Donantes Voluntarios de Sangre Canina y Felina, una herramienta que tendrá como objetivo facilitar la localización de perros y gatos aptos para donar sangre cuando otros animales necesiten una transfusión.
La nueva normativa establece la puesta en marcha de un sistema gratuito y de funcionamiento virtual que permitirá reunir información de animales cuyos propietarios decidan inscribirlos voluntariamente como potenciales donantes. La intención es generar una red de contacto que pueda ser utilizada por familias y centros veterinarios ante situaciones de emergencia médica.
Según el texto sancionado, el registro funcionará a través de una plataforma web administrada por el Gobierno porteño y permitirá localizar posibles donantes dentro de la misma jurisdicción, reduciendo los tiempos de búsqueda cuando una mascota requiera una transfusión urgente.
La ley dispone que podrán inscribir a sus animales todas las personas mayores de 18 años. Para hacerlo deberán aportar datos de contacto, indicar la comuna de residencia y presentar un certificado sanitario emitido por un veterinario con matrícula habilitante que acredite las condiciones de salud necesarias para la donación.
Además, los propietarios deberán firmar una declaración jurada en la que asumirán el compromiso de no recibir compensaciones económicas por la donación y garantizarán que el animal cumple con los requisitos establecidos para participar del sistema.
Uno de los aspectos contemplados por la norma es la protección de los datos personales. La información contenida en el registro tendrá carácter confidencial y sólo podrá ser utilizada para los fines previstos por la ley.
La autoridad de aplicación, que será definida por el Poder Ejecutivo durante la reglamentación, tendrá a su cargo la recepción y validación de las inscripciones, la verificación de los certificados sanitarios y el mantenimiento de la plataforma digital.
También deberá promover mecanismos de cooperación entre los propietarios de los animales registrados y las veterinarias habilitadas, garantizar el acceso permanente al sistema durante las 24 horas y desarrollar campañas de difusión para dar a conocer la herramienta entre los vecinos.
La iniciativa surgió a partir de una experiencia impulsada por particulares conocida como "Proyecto Lila", una red solidaria creada por la familia de una perra que atravesó distintos tratamientos médicos y que permitió visibilizar las dificultades que enfrentan muchas personas para conseguir donantes cuando sus mascotas necesitan una transfusión.
Durante la elaboración del proyecto se consultó a especialistas de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires, quienes señalaron que las transfusiones son cada vez más frecuentes en la práctica clínica veterinaria. Entre las situaciones que pueden requerir este procedimiento se encuentran hemorragias, anemias, trastornos de coagulación, intoxicaciones, enfermedades hepáticas, quemaduras y otras patologías complejas.
Los fundamentos de la ley sostienen que actualmente la búsqueda de donantes suele recaer principalmente en centros veterinarios privados o en redes informales de contacto, lo que en muchos casos dificulta una respuesta rápida frente a cuadros urgentes.
En ese sentido, los impulsores de la iniciativa consideran que la participación del Estado permitirá contar con una base de datos actualizada, confiable y accesible, además de fomentar una cultura de donación voluntaria similar a la que existe para la sangre humana.
La norma establece un plazo de 90 días para que el Poder Ejecutivo reglamente la ley y defina los aspectos operativos necesarios para la puesta en funcionamiento del registro. Una vez implementado, el sistema buscará convertirse en una herramienta de apoyo para veterinarios y familias que atraviesen situaciones críticas en las que una transfusión pueda resultar determinante para la recuperación de un animal.