La Reserva Ecológica Costanera Sur, uno de los principales espacios naturales de la Ciudad de Buenos Aires, sumará 14 hectáreas al área habilitada para el uso público a partir de un proyecto del Gobierno porteño que contempla la apertura de senderos, la construcción de miradores y la creación de un nuevo circuito para recorrer y observar los ambientes que conforman este ecosistema.
La iniciativa cuenta con un presupuesto de $464 millones y se tramita mediante una licitación pública.
La intervención apunta a incorporar nuevos sectores al recorrido de los visitantes y ampliar las oportunidades de acercamiento a la naturaleza en un área protegida ubicada entre Puerto Madero y el Río de la Plata.
El proyecto prevé caminos integrados al paisaje, puntos de descanso y miradores en altura desde los que se podrán apreciar distintas vistas de la reserva, además de portales de ingreso, bancos, barandas y equipamiento para orientar y brindar seguridad a quienes la visiten.
Según las especificaciones de la obra, las intervenciones deberán realizarse bajo criterios de mínimo impacto ambiental, con medidas destinadas a proteger la vegetación y la fauna existentes.
También se establece que las nuevas instalaciones deberán integrarse al paisaje y ser compatibles con los objetivos de conservación del área, una condición central para cualquier ampliación de la infraestructura destinada al público dentro de un ambiente natural protegido.
Los miradores y otros elementos del circuito se construirán principalmente con madera, en línea con los materiales y las características de las instalaciones que ya existen en la reserva. La propuesta busca sumar espacios de contemplación y descanso sin alterar la identidad paisajística del lugar. El proyecto incluye, además, una garita de seguridad y otras instalaciones de apoyo para acompañar la circulación de los visitantes.
El plazo previsto para ejecutar los trabajos es de dos meses y medio desde la adjudicación del contrato. De acuerdo con el cronograma informado, las obras deberían finalizar en marzo de 2027.
Las 14 hectáreas que se incorporarán al circuito de uso público tienen una historia vinculada a las transformaciones urbanas de la costa porteña. El sector fue utilizado como obrador por Covimet, empresa que tuvo a su cargo la concesión de autopistas de la Ciudad, y contaba con una plataforma de hormigón de aproximadamente un metro de espesor. En 2004, el terreno fue incorporado a la Reserva Ecológica Costanera Sur.
Para recuperar esa superficie se utilizó tierra proveniente de las excavaciones realizadas durante la extensión de la línea A del subte. Con el tiempo, el área quedó integrada al entorno de la reserva, que se caracteriza por la diversidad de ambientes naturales desarrollados en terrenos ganados al río y antiguos rellenos urbanos.
La historia de Costanera Sur refleja una transformación singular. Entre 1918 y 1959, el paseo costero funcionó como balneario municipal y fue uno de los espacios recreativos más concurridos de Buenos Aires. Décadas después, los rellenos realizados con escombros a partir de 1978 modificaron la costa y dejaron un paisaje degradado, en el marco de un proyecto urbano que finalmente fue abandonado.
En ese escenario, la vegetación silvestre comenzó a avanzar sobre los restos de cemento y ladrillos. Las inundaciones y la llegada de camalotes contribuyeron a la formación de distintos ambientes, que con el tiempo fueron ocupados por numerosas especies de plantas y animales. A partir de 1985, organizaciones ambientalistas desarrollaron actividades educativas en el lugar y promovieron su protección.
La iniciativa de crear una reserva surgió en 1986, impulsada por organizaciones como Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas y Amigos de la Tierra. Ese año se estableció la protección del área, que luego recibió otros reconocimientos por su valor ambiental. En 2005, fue incorporada a la lista de sitios Ramsar, una distinción internacional destinada a promover la conservación y el uso racional de los humedales.
Con una superficie de alrededor de 350 hectáreas, la Reserva Ecológica Costanera Sur es un refugio para aves, mamíferos, insectos y una amplia variedad de especies vegetales. Sus lagunas, bañados, bosques de alisos y pastizales conviven con el entorno urbano y ofrecen un espacio para la educación ambiental, la observación de fauna y las actividades recreativas.
La ampliación del circuito permitirá acercar al público a sectores que hasta ahora no formaban parte del recorrido habitual. Sin embargo, la apertura de nuevas áreas también plantea el desafío de compatibilizar el uso recreativo con la conservación de los ambientes naturales.
En un ecosistema de estas características, el trazado de senderos, la instalación de miradores y el aumento de la circulación requieren medidas para evitar daños sobre la vegetación, alterar el comportamiento de la fauna o afectar sectores sensibles.