Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir y César Milstein, los tres argentinos que recibieron el Premio Nobel por sus aportes científicos, serán homenajeados con una avenida en el Parque de la Innovación de Núñez, de acuerdo con un proyecto que ingresó a la Legislatura porteña.
La iniciativa del Gobierno porteño propone además bautizar las calles y plazas internas del predio con los nombres de 12 investigadores y científicos argentinos que realizaron aportes en campos como la física, la matemática, la biología, la medicina, la informática y la astrofísica.
La principal arteria interna del Parque, actualmente identificada como Corredor Central y ubicada en paralelo a la avenida Guillermo Udaondo, pasaría a llamarse “Avenida de los Premios Nobel Argentinos”. Las restantes calles recibirían los nombres de Manuel Sadosky, César Milstein, Luis Federico Leloir, Eugenia Sacerdote de Lustig, Emma Pérez Ferreira, Bernardo Houssay, Gregorio Klimovsky, Juan José Giambiagi y Carlos Guido Bollini. Para las plazas se propone homenajear a Carlos Manuel Varsavsky, María Amelia Torres, Rebeca Gerschman, José Balseiro, Irene María Bernasconi y Julia Polak.
"Se propone denominar las calles y plazas con nombres de personalidades argentinas de reconocida trayectoria en el ámbito científico, lo que permitirá visibilizar y homenajear a quienes realizaron contribuciones fundamentales para el desarrollo del conocimiento y el progreso científico del país", indicaron desde la gestión porteña.
Y destacaron que "las personalidades propuestas poseen una destacada trayectoria en el campo de la ciencia, la investigación y el desarrollo tecnológico, así como un aporte significativo al patrimonio científico nacional".
La nómina combina figuras ampliamente reconocidas de la ciencia argentina con investigadores cuya trayectoria estuvo vinculada con áreas específicas del conocimiento. Bernardo Houssay fue médico y fisiólogo y recibió en 1947 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus investigaciones sobre el papel de la hipófisis en la regulación de la glucosa en sangre. Fue además una figura central en la organización del sistema científico argentino y el primer presidente del CONICET.
Luis Federico Leloir, médico y bioquímico, obtuvo el Premio Nobel de Química en 1970 por sus investigaciones sobre los nucleótidos de azúcar y su papel en el metabolismo de los hidratos de carbono. Había trabajado junto a Houssay y desarrolló buena parte de su carrera en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Fundación Campomar.
César Milstein, químico y biólogo molecular, recibió en 1984 el Premio Nobel de Fisiología o Medicina junto con Georges Köhler por el desarrollo de los anticuerpos monoclonales. El descubrimiento tuvo posteriormente aplicaciones en áreas como el diagnóstico y el tratamiento de distintas enfermedades y se convirtió en uno de los aportes argentinos de mayor impacto internacional en la biomedicina.
El listado también incluye a Manuel Sadosky, matemático, físico y científico de la computación considerado una figura fundamental para el desarrollo de la informática en el país. Impulsó la incorporación de Clementina, la primera computadora científica de la Argentina, y tuvo un papel destacado en la creación de políticas públicas vinculadas con la ciencia y la tecnología.
Entre las mujeres reconocidas aparece Eugenia Sacerdote de Lustig, médica e investigadora que realizó trabajos pioneros en cultivos celulares y participó en las primeras pruebas de la vacuna contra la poliomielitis en la Argentina. Emma Pérez Ferreira, física matemática, desarrolló su carrera en la Comisión Nacional de Energía Atómica y fue la primera mujer en presidir ese organismo.
También se propone homenajear a Rebeca Gerschman, bioquímica y fisióloga que trabajó en el Instituto de Fisiología dirigido por Houssay y realizó investigaciones sobre los radicales libres del oxígeno y su relación con la radiación ionizante. Julia Polak, médica e investigadora, desarrolló una trayectoria internacional en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa y dirigió el Centro de Ingeniería de Tejidos y Medicina Regenerativa del Imperial College London.
En el campo de la física aparecen Juan José Giambiagi y Carlos Guido Bollini, quienes realizaron conjuntamente aportes a la teoría cuántica de campos y desarrollaron el método de regularización dimensional, utilizado en la física de partículas. José Antonio Balseiro, por su parte, fue físico, investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica y primer director del Instituto de Física de Bariloche, que posteriormente adoptó su nombre.
La propuesta alcanza además a disciplinas vinculadas con la astronomía, la botánica y las ciencias naturales. Carlos Manuel Varsavsky fue astrofísico y fundador del Instituto Argentino de Radioastronomía, además de participar en la construcción del primer radiotelescopio de Latinoamérica. María Amelia Torres se destacó como botánica, agrostóloga y divulgadora científica, con investigaciones sobre la familia de las poáceas.
Irene María Bernasconi fue una pionera de la biología marina y del estudio de los equinodermos. Desarrolló durante décadas su actividad en el Museo Argentino de Ciencias Naturales y formó parte de la histórica expedición antártica conocida como “Las cuatro de Melchior”, integrada por cuatro científicas argentinas. Gregorio Klimovsky, en tanto, fue filósofo y epistemólogo y tuvo un papel destacado en el desarrollo de la filosofía de la ciencia y la reflexión sobre los métodos de investigación.
La propuesta busca así que el espacio destinado a convertirse en un polo de ciencia, tecnología e innovación tenga una identidad asociada con algunas de las principales figuras de la investigación argentina. El Parque de la Innovación fue creado con ese objetivo y el proyecto de nomenclatura plantea que sus calles y espacios públicos funcionen también como una referencia permanente a quienes contribuyeron al desarrollo del conocimiento científico en el país.
El proyecto llega a la Legislatura en un momento en que el desarrollo del Parque de la Innovación todavía presenta un contraste entre las expectativas que generó su creación y el estado de buena parte del predio de Núñez. El espacio, anunciado como un polo destinado a concentrar instituciones, empresas, universidades y emprendimientos vinculados con la innovación, todavía conserva sectores sin el nivel de actividad y ocupación que se había proyectado originalmente.
La iniciativa deberá atravesar ahora el procedimiento legislativo de doble lectura. Esto implica que primero deberá ser aprobada por la Legislatura, luego será sometida a una audiencia pública para que vecinos y ciudadanos puedan expresar sus opiniones sobre la propuesta y finalmente deberá regresar al recinto para una segunda votación.
Solo después de completar esas dos instancias de aprobación podrá quedar formalmente establecida la nueva nomenclatura de las calles y plazas del Parque de la Innovación.