El Gobierno porteño resolvió impedir la realización de la tradicional Marcha del Orgullo en su fecha habitual, el primer sábado de noviembre, al disponer que entre el 6 y el 13 de ese mes no se autoricen eventos, diversiones ni actos en el espacio público de la Ciudad.
La medida fue formalizada hoy mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial y alcanza directamente a la movilización que reúne cada año a organizaciones de la diversidad sexual y miles de personas.
La decisión se tomó después de varios días de conversaciones en torno a la posibilidad de compatibilizar la Marcha del Orgullo con el operativo previsto por la visita del papa León XIV a la Argentina, programada entre el 8 y el 11 de noviembre.
Finalmente, la resolución del Gobierno porteño fijó un período de restricción que comprende los días previos, durante y posteriores a la presencia del Papa en la Ciudad, por lo que la movilización no podrá realizarse en el espacio público en su fecha tradicional.
La disposición establece que durante ese período no se autorizarán nuevas actividades, salvo aquellas que formen parte de la agenda oficial de la visita papal o que sean expresamente coordinadas por las áreas competentes del Gobierno. En sus fundamentos, la Ciudad argumentó que el operativo requerirá condiciones especiales de seguridad, movilidad y ordenamiento del espacio público debido a la concurrencia masiva prevista.
Según la resolución, la visita implicará cortes, restricciones temporarias, desvíos y otras afectaciones sobre la red vial, además de un despliegue extraordinario de agentes. Las autoridades de Movilidad señalaron que la magnitud del operativo hace necesario preservar la circulación vehicular y peatonal y que la autorización de nuevos eventos con afectación de calzada durante esos días resultaría incompatible con esas condiciones.
La restricción también contempla las jornadas anteriores y posteriores a la visita para permitir las tareas de preparación y la posterior normalización del dispositivo. La resolución instruye a las áreas de Permisos y Ferias, Control de la Movilidad y Seguridad en Eventos Masivos y Deportivos a adoptar las medidas necesarias para su aplicación.
De este modo, la decisión oficial cerró las conversaciones que se habían desarrollado durante los últimos días sobre la posibilidad de realizar la Marcha del Orgullo en noviembre. La norma no establece una alternativa de fecha para la movilización, que tradicionalmente se desarrolla el primer sábado de noviembre en el espacio público porteño.
La Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo cuestionó la decisión y señaló que comprende las dificultades que puede implicar el operativo por la visita papal, pero rechazó que ese argumento sea suficiente para suspender la movilización. “Comprendemos la relevancia institucional de la visita de un jefe de Estado y máximo representante de la Iglesia Católica, así como la complejidad de los operativos de seguridad que una visita de estas características requiere”, expresaron las organizaciones.
Al mismo tiempo, remarcaron que la fecha de la Marcha no puede modificarse de manera sencilla por el nivel de organización que requiere en todo el país y por la cantidad de personas que participan.
“La Marcha del Orgullo requiere meses de construcción colectiva, involucra a organizaciones de todo el país, convoca a millones de personas y supone una enorme coordinación de viajes, delegaciones, artistas, organizaciones sociales, políticas, sindicales y de derechos humanos”, sostuvieron.
Y agregaron: “Cambiar su fecha no significa mover una actividad en una agenda: significa alterar una organización federal ya desplegada, compromisos asumidos desde hace meses y decisiones concretas tomadas por miles de personas para poder participar”.