La Legislatura porteña tratará mañana en segunda lectura el proyecto que propone reemplazar el nombre de la avenida California, en los barrios de Barracas y La Boca, por el de José Luis Cabezas, una iniciativa que ya fue aprobada por unanimidad en primera lectura y que, de acuerdo con el escenario legislativo, quedaría sancionada de manera definitiva.
La propuesta busca homenajear al fotógrafo asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar, mientras trabajaba para la revista Noticias. El proyecto tomó como referencia el vínculo de Cabezas con esa publicación, cuya redacción funciona sobre la actual avenida California, además de la presencia en la zona de instalaciones del Grupo Perfil y de la Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA), institución desde la que surgió originalmente la iniciativa.
El expediente consiguió un amplio respaldo político y fue aprobado en primera lectura con 58 votos. Sus impulsores sostienen que la modificación de la nomenclatura permitiría asociar de manera permanente el nombre de Cabezas con un espacio vinculado al ejercicio del periodismo y mantener vigente la memoria sobre un crimen que se convirtió en uno de los símbolos de la defensa de la libertad de prensa en la Argentina.
Sin embargo, la audiencia pública realizada como parte del proceso legislativo expuso una fuerte diferencia entre el reconocimiento a la figura de Cabezas y la forma elegida para concretarlo.
La mayoría de los vecinos que participaron rechazó el cambio de nombre de California y planteó que el homenaje debería realizarse mediante otras alternativas, como un monumento, una plaza, una placa o la denominación de algún espacio vinculado al ámbito periodístico o educativo.
El principal argumento de los residentes y organizaciones patrimoniales fue el valor histórico de California, una calle con más de 170 años de historia que atraviesa Barracas y La Boca y que, según se expuso durante la audiencia, fue la primera arteria del barrio en contar con una denominación oficial.
También se advirtió sobre las consecuencias administrativas que tendría para quienes viven y trabajan sobre la avenida, desde la modificación de documentación personal hasta el cambio de facturas y registros.
Durante la audiencia también se recordó que la nomenclatura de California tiene un origen propio y anterior a su oficialización. Investigaciones históricas ubican la aparición documentada del nombre a mediados del siglo XIX y lo vinculan con un episodio protagonizado por trabajadores que encontraron monedas enterradas durante la apertura de calles, en una época marcada por la fiebre del oro en California.
Desde el sector que impulsa el cambio, en tanto, se defendió la necesidad de mantener viva la memoria de Cabezas y se destacó el consenso político alcanzado alrededor del homenaje. Rodrigo Lloret, uno de los impulsores de la iniciativa, reconoció durante la audiencia las objeciones planteadas por los vecinos, aunque sostuvo que el objetivo es poner en valor el significado histórico del asesinato del fotógrafo, que el próximo año cumplirá tres décadas.