Mañana, jueves 20 de agosto, una inspección ocular permitirá conocer el interior de una de las bóvedas del Cementerio de la Recoleta que quedó en el centro de una disputa judicial por el proyecto del Gobierno porteño para darle un nuevo uso comercial.
La diligencia fue ordenada por el juez Roberto Gallardo, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 6, en el marco del amparo iniciado por Lucía Girado contra el Gobierno de la Ciudad.
La medida se realizará a las 14 en la bóveda ubicada en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12 y demasía del número 201, dentro del Cementerio de la Recoleta. Para ingresar, deberán concurrir la amparista junto con su abogado y representantes del Gobierno porteño, entre ellos el Director General de Cementerios, acompañados por el personal necesario para proceder a la apertura del lugar.
Uno de los puntos centrales de la inspección será comprobar qué hay actualmente dentro de la bóveda. Por eso, el juez dispuso que la Ciudad lleve la documentación vinculada con la individualización de los restos mortales de las personas que se encuentran inhumadas allí. La diligencia permitirá así observar directamente las condiciones del espacio y contrastarlas con los antecedentes administrativos que dieron lugar a la disputa.
La inspección fue dispuesta por Gallardo mientras analiza el pedido cautelar realizado por Girado. La mujer, familiar del titular de la concesión de la bóveda, cuestionó las actuaciones mediante las cuales el Gobierno porteño avanzó hacia la caducidad de la concesión y, posteriormente, puso el espacio en el centro de una licitación para su explotación comercial.
En su presentación, Girado pidió que se suspenda cualquier avance sobre la concesión y que la Ciudad se abstenga de licitar o rematar la bóveda hasta que se resuelva el fondo del conflicto. También cuestionó que un espacio destinado al descanso de personas fallecidas pueda ser utilizado con fines comerciales y sostuvo que el Gobierno porteño vulneró derechos vinculados con el destino funerario del lugar.
La controversia se produjo mientras la Ciudad avanzaba con la Licitación Pública N° 10002-1251-LPU26, mediante la cual busca otorgar por cinco años la concesión de uso y explotación onerosa de un espacio de aproximadamente 24,55 metros cuadrados dentro del Cementerio de la Recoleta. La convocatoria fue formalizada mediante la Disposición N° 278/DGCOYP/26 y establece que el lugar será destinado a servicios complementarios para los visitantes.
El proyecto contempla una tienda de recuerdos o gift shop, venta de alimentos y bebidas bajo la modalidad take away y un espacio vinculado con la prestación de servicios de turismo nocturno dentro del cementerio. La apertura de las ofertas está prevista para el 9 de septiembre a las 11 a través de la plataforma Buenos Aires Compras.
La propia licitación identifica el espacio como ubicado en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12, dentro del predio de Junín 1760. La documentación oficial lo presenta como una antigua bóveda que se encontraba en estado de abandono y que, según la explicación de la Ciudad, fue restituida al Gobierno porteño luego de completarse el procedimiento administrativo correspondiente.
El proyecto prevé además que el concesionario pueda utilizar el lugar como base para los recorridos nocturnos por el cementerio. Esos servicios están contemplados de jueves a domingo, entre las 19 y las 23, y deberán organizarse bajo las condiciones establecidas en el pliego.
La situación de la bóveda es, precisamente, uno de los aspectos que ahora buscará esclarecer la Justicia. En su resolución, Gallardo ordenó también que el Gobierno porteño entregue los antecedentes relacionados tanto con la caducidad de la concesión como con la licitación que pretende otorgar el uso comercial del espacio.
El juez dispuso además, a modo preventivo, la presencia de efectivos de la Policía de la Ciudad durante la diligencia. Los agentes deberán presentarse previamente en la sede del juzgado y permanecer a disposición del tribunal hasta que finalice la inspección.