Organizaciones proteccionistas convocaron a una nueva movilización para este jueves 16 de julio frente a la sede del CEMIC, en el barrio porteño de Saavedra, para reclamar el traslado de los siete macacos que permanecen alojados en el subsuelo del establecimiento desde el cierre del bioterio donde fueron utilizados para investigación científica.
La concentración está prevista para las 16 en Galván 4102 y busca visibilizar un caso que lleva varios años generando reclamos judiciales y manifestaciones públicas.
La convocatoria fue impulsada por Proyecto Gran Simio Argentina y otros colectivos animalistas, que sostienen que los animales continúan viviendo en condiciones incompatibles con su bienestar.
Según denuncian, los siete ejemplares permanecen en jaulas individuales, sin acceso a luz natural y con escasas posibilidades de desarrollar conductas propias de su especie, pese a que el bioterio dejó de funcionar hace varios años.
Los animales —Raquel, Carmencita, Linda, Juancito, Arturo, Felipe y Maco— pertenecen a la especie *Macaca fascicularis*, conocida como macaco cangrejero.
Se trata de primates altamente sociales que, de acuerdo con especialistas y organizaciones dedicadas a su protección, requieren interacción con otros individuos y ambientes adecuados para evitar el deterioro físico y conductual asociado al confinamiento prolongado.
El reclamo intenta acelerar las gestiones para definir el destino definitivo de los animales. En las últimas semanas trascendió que el CEMIC, la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) y Proyecto Gran Simio mantienen conversaciones para concretar su traslado a un centro especializado, luego de años de disputas administrativas y judiciales.
El caso se remonta a 2021, cuando el ex bioterio del CEMIC cesó sus actividades. En ese momento había entre 60 y 74 primates utilizados en investigaciones biomédicas. Mientras la mayoría fue reubicada en los años siguientes, siete ejemplares permanecieron en la institución. Durante ese período se sucedieron denuncias por presunto maltrato animal, pedidos de informes, intervenciones judiciales y diversas protestas frente al establecimiento.
Uno de los intentos para resolver la situación se produjo cuando estos siete macacos iniciaron un operativo de traslado con destino a un santuario en Israel.
Sin embargo, tras llegar a la ciudad alemana de Frankfurt, el viaje debió suspenderse y los animales regresaron a la Argentina debido a las dificultades logísticas derivadas del conflicto bélico en la región de destino. Desde entonces continúan alojados en el CEMIC a la espera de una nueva alternativa.
Para las organizaciones convocantes, la movilización del jueves busca mantener el tema en la agenda pública y reclamar que las negociaciones en curso concluyan con el traslado efectivo de los animales a un santuario o centro especializado donde puedan vivir en condiciones acordes a sus necesidades.
Los manifestantes sostienen que, después de años de cautiverio y tras el cierre definitivo del bioterio, ya no existen razones para prolongar su permanencia en el establecimiento y reclaman que la reubicación se concrete en el menor tiempo posible.