Mientras su marido Daniel Scioli transpiraba por las
preguntas de Alfredo Leuco y Mirtha Legrand, Karina Rabolini sonreía cuando la
señora de los almuerzos o el periodista de TN criticaban las políticas del
Gobierno o a la presidenta Cristina Kirchner.
"Mira dónde llegó, para todos los que quisieron
lastimarlo", se ufanó Rabolini, quien avaló la teoría de la grieta atribuida
por el kirchnerismo a sectores de la oposición, cuando afirmó: "Con Daniel
se va a terminar la grieta, el será la bisagra para la integración de los
argentinos".
El Gobernador escuchaba atento mientras su esposa hablaba. ¿Avalará
los dichos de su mujer? ¿Será la encargada de decir sin filtros lo que piensa
el precandidato?, se preguntaban dirigentes oficialistas mientras miraban el
programa de los almuerzos por El Trece.
En esta línea, Rabolini también se tomó la licencia de
criticar al compañero de fórmula de Scioli, Carlos Zannini. "Cuando Daniel
me dijo que su compañero sería Zannini, tuve mucha desconfianza, porque son tan
distintos. No tienen nada que ver".
Más allá de esas apreciaciones de la primera dama
provincial, junto con Leuco y Silvia Fernandez Barrio, Karina fue la más cómoda
de la "mesaza" de Legrand. Un lugar conocido donde pudo ser ella
lejos de su versión peronista construida por el marketing político.