En su primera iniciativa parlamentaria, el ex jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, presentó un proyecto de ley que propone una intervención integral sobre el corredor del ferrocarril Sarmiento en la Ciudad de Buenos Aires. La propuesta combina soluciones de infraestructura ferroviaria con la creación de nuevo espacio público, en una apuesta por recomponer la conectividad urbana y reducir el impacto que las vías generan en los barrios que atraviesan.
La iniciativa plantea un abordaje segmentado de la traza, con dos estrategias diferenciadas según las condiciones de cada tramo. Por un lado, el sector en trinchera —entre Once y Caballito— sería cubierto mediante una estructura que permita desarrollar un parque lineal continuo en superficie. Por otro, el tramo comprendido entre Caballito y Villa Luro sería elevado a través de un viaducto, liberando el espacio bajo las vías para usos urbanos.
El proyecto parte de un diagnóstico que viene siendo compartido por distintos sectores desde hace años: el Sarmiento funciona como una barrera física que fragmenta barrios, dificulta la circulación y condiciona la vida cotidiana de miles de vecinos. “La traza ferroviaria divide, limita la conectividad y afecta la calidad del espacio público”, sostiene el texto en sus fundamentos, donde también se plantea que la intervención apunta a revertir esa lógica histórica.
En el tramo que hoy se desarrolla en trinchera, la propuesta prevé la construcción de una cubierta estructural que permita “recuperar” ese espacio para la superficie. Allí se proyecta la creación de un parque lineal con áreas verdes, sectores recreativos, equipamiento urbano y circuitos peatonales y ciclistas.
La iniciativa subraya que esta intervención no alteraría la operación ferroviaria, ya que las vías continuarían funcionando por debajo de la estructura. Al mismo tiempo, se contempla el mantenimiento de los cruces vehiculares existentes mediante puentes transversales, con el objetivo de garantizar la continuidad de la red vial y la conexión entre ambos lados de la traza.
Desde el punto de vista urbano, el proyecto pone el foco en la posibilidad de recomponer el tejido barrial en superficie, especialmente en zonas con déficit de espacios verdes. En ese sentido, se plantea que la obra permitiría no solo sumar superficie pública sino también mejorar la calidad ambiental y paisajística del entorno.
Para el tramo entre Caballito y Villa Luro, la propuesta cambia de lógica: en lugar de cubrir, plantea elevar la traza ferroviaria mediante la construcción de un viaducto. Esta solución, ya aplicada en otras líneas del área metropolitana, permitiría eliminar pasos a nivel y liberar el espacio inferior.
Según el proyecto, ese espacio podría convertirse en un paseo lineal con una combinación de usos: áreas verdes, sectores recreativos, infraestructura deportiva, juegos, caniles y locales comerciales compatibles con el espacio público.
El objetivo es evitar que ese espacio quede como un “residuo urbano” y, en cambio, transformarlo en un corredor activo, con circulación, iluminación y actividades que lo integren a la vida cotidiana de los barrios.
Uno de los ejes centrales de la iniciativa es la reducción del llamado “efecto barrera”. Para eso, además de las intervenciones principales, el proyecto propone la eliminación o transformación de pasos a nivel, priorizando aquellos de mayor relevancia para la conectividad vial.
La idea es que los cruces que no desaparezcan con el viaducto sean reconvertidos en pasos bajo o sobre nivel, lo que permitiría mejorar la seguridad vial y agilizar el tránsito. Al mismo tiempo, se plantea que esta transformación habilitaría una mayor frecuencia del servicio ferroviario, al reducir las interferencias con el tráfico vehicular.
En los fundamentos, también se menciona el impacto ambiental positivo de estas medidas: menos tiempo de espera en barreras implicaría una reducción en las emisiones de los vehículos detenidos, además de mejoras en la fluidez del tránsito.
El proyecto retoma como antecedente directo las obras de viaductos ferroviarios realizadas en la Ciudad en los últimos años, particularmente en las líneas Mitre, San Martín y Belgrano Sur. Según el texto, esas intervenciones permitieron eliminar pasos a nivel, mejorar la conectividad y generar nuevos espacios públicos bajo las estructuras elevadas.