El Gobierno porteño lanzó la licitación para avanzar con la modernización integral de la Torre de la Ciudad, ubicada en el Parque de la Ciudad, en Villa Soldati.
La iniciativa apunta a recuperar uno de los íconos del sur porteño mediante una intervención que incluye la renovación tecnológica, obras estructurales y la reactivación plena de su mirador. En paralelo, la administración porteña concretó un hecho inédito: por primera vez desde su inauguración en 1985, la torre cuenta con iluminación decorativa, lo que refuerza su presencia en el paisaje urbano nocturno.
El proceso licitatorio contempla la provisión e instalación de dos nuevos ascensores de alta velocidad que reemplazarán a los equipos originales, cuya tecnología quedó obsoleta con el paso del tiempo.
La obra incluye además el desmonte de las instalaciones existentes, la adecuación de salas de máquinas y pasadizos, y la ejecución de trabajos civiles necesarios para garantizar condiciones de seguridad y funcionamiento acordes a las normativas vigentes. A esto se suma la elaboración del proyecto ejecutivo, la provisión de materiales y mano de obra especializada, así como la posterior habilitación y mantenimiento de los nuevos sistemas.
En ese marco, el pliego también prevé una revisión integral del estado estructural de la torre. Se realizarán estudios técnicos sobre tensores, anclajes y macizos de hormigón armado, junto con tareas de reacondicionamiento, limpieza y protección de los componentes existentes, algunos de los cuales presentan signos de desgaste acumulados durante décadas de uso. El objetivo es asegurar la estabilidad y durabilidad de la estructura, al tiempo que se modernizan sus prestaciones para el uso público .
La Torre de la Ciudad, también conocida como Torre Espacial, es una de las construcciones más emblemáticas de Buenos Aires. Fue fabricada por la empresa austríaca Waagner-Biro a fines de la década de 1970, construida entre 1980 y 1982 e inaugurada el 9 de julio de 1985, en el entonces Parque Interama.
Con una altura que supera los 220 metros y una estructura de acero asentada sobre una base de hormigón a 30 metros de profundidad, durante años fue la construcción más alta del país y aún hoy se mantiene como un punto de referencia visible desde distintos puntos del Área Metropolitana. Su mirador, al que se accede mediante ascensores de alta velocidad, permite obtener vistas panorámicas de hasta 80 kilómetros, lo que la convirtió en una atracción destacada desde su apertura.
A lo largo de su historia, la torre atravesó distintas etapas, incluyendo períodos de cierre y posteriores trabajos de restauración que permitieron reabrir su mirador en 2011. Además, fue declarada Monumento integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires, lo que refuerza su valor simbólico y arquitectónico dentro del patrimonio porteño .
En paralelo al lanzamiento de la licitación, el Gobierno porteño avanzó con una intervención que marca un hito en la historia del edificio: la incorporación de iluminación decorativa. Por primera vez desde su inauguración, la torre cuenta con un sistema que la destaca durante la noche y la integra al circuito de íconos urbanos que se iluminan en fechas especiales, como el Obelisco, el Planetario, el Puente de la Mujer o la Floralis Genérica.
La obra, realizada por el Ministerio de Espacio Público, forma parte de la puesta en valor integral del Parque de la Ciudad. “Iluminar la Torre de la Ciudad nos permite jerarquizar un punto de referencia del Parque de la Ciudad. Estas mejoras acompañan el trabajo que venimos realizando para poner en valor este gran espacio verde”, señaló el ministro Ignacio Baistrocchi.