El Gobierno porteño resolvió postergar la apertura de ofertas para la construcción de la nueva Línea F de subterráneos. La decisión busca dar más tiempo a las empresas interesadas para preparar propuestas técnicas y económicas de alta complejidad.
La medida se inscribe en el marco de la licitación nacional e internacional que contempla la contratación de la obra “Ingeniería, Construcción y Equipamiento Línea F”, con un presupuesto oficial de 1.350 millones de dólares y un anticipo financiero del 20%.
Según la resolución oficial, la fecha de apertura de sobres, originalmente prevista para el 22 de abril de 2026, fue reprogramada para el 14 de julio de 2026 a las 13 horas. La prórroga responde a pedidos formulados por empresas interesadas a través del sistema Buenos Aires Obras, quienes señalaron la necesidad de contar con mayor plazo para analizar la documentación, completar estudios técnicos y estructurar sus ofertas.
Desde el Ministerio de Infraestructura indicaron que la decisión apunta a “garantizar la máxima concurrencia y eficiencia” en la compulsa.
En paralelo a la prórroga, se conocieron las aclaraciones y respuestas vertidas por el Ejecutivo a consultas formuladas por potenciales oferentes, que permiten delinear aspectos clave del proyecto.
Uno de los puntos abordados fue el tratamiento de los balances de empresas extranjeras. Ante el planteo sobre los plazos necesarios para su traducción y legalización, se estableció que deberán estar expresados en moneda local según la cotización del Banco Nación al 31 de diciembre de 2025, despejando así la incertidumbre sobre el tipo de cambio aplicable.
También se respondieron inquietudes vinculadas a la extensión del plazo para presentar ofertas. Si bien algunas firmas solicitaron prórrogas de hasta 120 o 180 días adicionales, el Ejecutivo porteño remitió a la circular sin consulta N° 8, donde finalmente se formalizó la postergación hasta julio.
En materia operativa, se confirmó que será responsabilidad del Gobierno de la Ciudad poner a disposición los terrenos necesarios para la construcción de la traza, incluyendo eventuales procesos de expropiación. Esta definición resulta central para las empresas, ya que garantiza condiciones de acceso a los sitios de obra antes del inicio de los trabajos.
Otro aspecto relevante fue la aclaración sobre la longitud del proyecto. Mientras algunos documentos mencionaban una extensión de 9,8 kilómetros y otros de 10,9, las autoridades precisaron que la primera cifra corresponde al tramo operacional aproximado, y que los oferentes deberán guiarse por la documentación técnica detallada incluida en los pliegos.
Asimismo, se confirmó que el Gobierno porteño definirá los sitios de disposición del material excavado —tanto principal como alternativos— dentro de un radio máximo de 20 kilómetros desde el frente de obra, lo que aporta previsibilidad logística para las constructoras.