En un intento por responder a las críticas por la suciedad en las calles porteñas, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, anunció una serie de medidas para reforzar el sistema de higiene urbana, con eje en la incorporación de tecnología, el recambio de contenedores y un mayor control sobre las empresas prestadoras del servicio.
Durante su intervención, Macri reconoció que la limpieza sigue siendo una de las principales demandas de los vecinos. “Sé que todos los porteños la queremos más limpia. No me voy a hacer el distraído. Mejoramos, pero la Ciudad no está todavía como quisiéramos”, afirmó. En ese marco, aseguró que el objetivo es avanzar hacia una Ciudad “más ordenada y más limpia”. Y agregó: “Así como pusimos orden y levantamos esta Ciudad, les digo que va a estar más limpia”.
Uno de los anuncios centrales es el reemplazo progresivo de los contenedores tradicionales por modelos antivandálicos. Según detalló, para diciembre de este año se prevé que la mitad de los contenedores de la Ciudad sean de este tipo, lo que implica la incorporación de 7.450 nuevas unidades y la compra de 82 camiones recolectores.
Este sistema ya comenzó a implementarse de manera experimental desde 2025, con la instalación de un prototipo en la esquina de Basavilbaso y Juncal, en el barrio de Retiro. A diferencia de los contenedores actuales, estos nuevos modelos cuentan con un mecanismo de apertura similar al de un buzón, que permite depositar residuos pero impide extraerlos una vez dentro. El objetivo es evitar la manipulación de la basura en la vía pública y reducir la dispersión de residuos en las veredas.
En paralelo, el Gobierno porteño avanza con la incorporación de tecnología para controlar el cumplimiento del servicio de recolección. En ese sentido, se sumaron 498 cámaras con inteligencia artificial instaladas en los camiones recolectores. “Estamos incorporando tecnología y nuevas soluciones para garantizar que el servicio que pagamos se cumpla”, sostuvo Macri. Estos dispositivos permiten verificar en tiempo real no solo el vaciado de los contenedores, sino también detectar la presencia de basura en su entorno y generar alertas inmediatas. “Las empresas de higiene tienen hasta dos horas para resolver cada incidencia”, precisó.
El sistema, que integra GPS, telemetría y sensores, es presentado como una innovación a nivel regional. “No solo monitoreamos las rutas, también controlamos el vaciado de cada contenedor y el cumplimiento de los planes de trabajo”, explicó el jefe de Gobierno.
Además, se anunció un refuerzo de los operativos en la vía pública. Actualmente se realizan más de 700 intervenciones mensuales en zonas consideradas críticas, y comenzó a implementarse el programa “Limpieza Plus”, que cuenta con 64 móviles dedicados exclusivamente a operativos intensivos de limpieza profunda.
En cuanto al barrido, la Ciudad cuenta con más de 3.000 rutas para cubrir las 27 mil cuadras del distrito. Según se informó, el esquema establece que todas las calles deben ser barridas al menos una vez por día, mientras que el 66% recibe dos pasadas diarias y el 33% restante, tres. Para garantizar el cumplimiento de estas tareas, se incorporará un sistema de monitoreo en tiempo real. “Nos va a permitir confirmar la asistencia del trabajador, chequear que esté realizando la tarea y controlar que cumpla el recorrido programado”, indicó Macri.
En paralelo al anuncio oficial, desde la oposición surgieron cuestionamientos tras el inicio de sesiones ordinarias. El legislador Emmanuel Ferrario sostuvo que “hoy quedó claro que el Gobierno habla de una Ciudad que no existe. La limpieza, las veredas, la basura: ningún vecino vive eso que describieron. Buenos Aires necesita gestión real, no diagnósticos vacíos”.
Ferrario también apuntó a la falta de propuestas en materia social. “La gente en situación de calle es uno de los dolores más profundos de la Ciudad. Y no hubo ni una sola propuesta nueva. Solo volvieron a describir un problema que vemos todos los días. Hace falta un plan serio y urgente”, afirmó.
Además, cuestionó la ausencia de otras agendas en el discurso oficial: “En una Ciudad con más de un millón de perros y gatos, no hubo una sola política para bienestar animal. Y tampoco para vivienda ni para el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo. Sin esas agendas, no hay futuro posible para los vecinos”.