Por segunda vez en menos de tres meses, la subasta del terreno ubicado en Acuña de Figueroa 981 quedó desierta. La convocatoria impulsada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) no recibió ofertas en el marco de la Subasta Pública 392-0104-SPU25, por lo que el lote continuará, al menos por ahora, bajo la órbita del Estado nacional. Desde el organismo no descartan realizar un nuevo llamado en las próximas semanas, en línea con su política de venta de inmuebles considerados ociosos.
El predio, de 230,31 metros cuadrados, había salido a remate con un precio base de 425.683,80 dólares, una cifra menor a la fijada en noviembre de 2025, cuando el intento anterior tampoco prosperó y el valor inicial había sido de 472.982 dólares. La rebaja no pasó inadvertida entre los vecinos, que ven en esa decisión una señal del interés oficial por concretar la operación. La subasta se realizó de manera virtual, pero no se presentaron interesados.
El terreno se encuentra en el corazón de la manzana delimitada por Acuña de Figueroa, Rocamora, Guardia Vieja y la avenida Medrano, en un entorno residencial y comercial de fuerte presión inmobiliaria. Actualmente está desocupado, sin construcciones, con vegetación crecida y suelo absorbente, características que en la descripción oficial figuran como “falta de mantenimiento”, pero que para muchos habitantes del barrio representan justamente su mayor valor ambiental.
La noticia fue recibida con alivio por el Colectivo Relieve, un espacio multidisciplinario integrado por vecinos y vecinas de la Comuna 5 que desde 2021 impulsa la preservación del lote para convertirlo en una micro reserva urbana de acceso público. En un barrio que registra una de las densidades poblacionales más altas de la Ciudad —alrededor de 34.500 habitantes por kilómetro cuadrado— y apenas 0,2 metro cuadrado de espacio verde por habitante, muy por debajo de los estándares recomendados por organismos internacionales, la discusión excede largamente los límites de la parcela.
A pocas cuadras del lugar se encuentran avenidas de alto tránsito como Córdoba y Corrientes y la estación Medrano de la línea B de subte. Sin embargo, los espacios verdes de escala barrial son escasos: la Plaza Almagro está a unos 750 metros y el Parque Centenario a más de un kilómetro y medio. En ese contexto, los vecinos sostienen que cada metro de suelo absorbente cuenta y que el lote de Acuña de Figueroa podría transformarse en un pequeño pulmón para mitigar el impacto del cemento.
El colectivo no solo organizó volanteadas y juntó firmas bajo la consigna “El barrio lo espera. Espacio Verde Público”, sino que además presentó un proyecto de ley ante la Legislatura porteña para que el Ejecutivo gestione ante la Nación el traspaso del inmueble. La iniciativa propone destinar formalmente la parcela a la creación de un espacio verde con carácter de Micro Reserva Urbana, preservar el arbolado existente, promover flora nativa y modificar la normativa urbanística para impedir futuros desarrollos inmobiliarios en el lugar.