El octavo Censo Provincial de Basura Costera Marina, realizado por la Red Costera Bonaerense (RECOBO), se desarrolló en 17 localidades y puntos costeros bonaerenses, con la participación de 457 voluntarios y 50 instituciones, y abarcó una superficie total de 172.359 m² de playas.
En ese marco, se registraron 39.826 residuos, lo que permitió dimensionar la magnitud del problema y confirmar que los plásticos continúan siendo el principal componente de la basura marina, seguidos por las colillas de cigarrillo, uno de los contaminantes individuales más frecuentes de origen urbano.
Los resultados del censo muestran que los residuos plásticos siguen dominando la composición de la basura costera, con impactos directos sobre los ecosistemas marinos y la fauna que habita o utiliza estos ambientes.
Dentro de este grupo, los fragmentos plásticos fueron el ítem más encontrado, representando el 27,32% del total de los residuos censados. Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos plásticos de mayor tamaño que no se biodegradan, sino que se fragmentan progresivamente en piezas cada vez más pequeñas, incluyendo microplásticos, que pueden ser ingeridos por distintas especies y entrar en la cadena alimentaria.
En segundo lugar se identificaron las colillas de cigarrillo, que alcanzaron el 21,34% del total de residuos. Aunque suelen pasar desapercibidas por su tamaño, las colillas constituyen un residuo altamente contaminante: están compuestas principalmente por acetato de celulosa, un tipo de plástico no biodegradable, y durante su degradación liberan nicotina, metales pesados y otros compuestos químicos tóxicos. Estas sustancias pueden afectar la calidad del agua y resultar perjudiciales para la fauna marina, especialmente para aves y otros animales costeros que pueden ingerirlas accidentalmente o verse afectados por su fragmentación en microplásticos.
A estos residuos se suman los restos de redes, sogas, líneas de pesca y otros desechos vinculados a la actividad pesquera, que también fueron registrados durante el censo. Este tipo de basura representa un riesgo particular para la fauna marina, ya que puede provocar enmalles, enredos y lesiones, dificultando el desplazamiento, la alimentación y, en muchos casos, comprometiendo la supervivencia de los animales. Mamíferos marinos, aves y tortugas pueden quedar atrapados en estos materiales, incluso cuando ya no están en uso y permanecen abandonados en el ambiente.
“Una gran proporción de los animales marinos que asistimos presentan interacción con residuos de origen antrópico, principalmente plásticos, ya sea por ingestión, enmalles o lesiones asociadas. En el caso de las tortugas marinas, estos residuos representan un problema especialmente grave, ya que suelen confundir bolsas, envoltorios y otros fragmentos plásticos con su alimento natural”, explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable de proyectos de conservación de la Fundación Mundo Marino.“En muchos casos, la ingestión de plástico provoca obstrucciones, desnutrición y cuadros clínicos complejos que requieren atención veterinaria especializada. Reducir la cantidad de residuos que llegan al mar es una medida directa de protección para estas especies”, agregó.
Los resultados del censo son consistentes con el balance anual de asistencia de fauna marina recientemente publicado por la Fundación Mundo Marino, que identifica a la desnutrición y a la presión humana como las principales causas de ingreso de animales al Centro de Rescate durante 2025. En muchos de esos casos, la presencia de residuos en el ambiente costero —ya sea por ingestión de plásticos, enmalles o degradación del hábitat— aparece como un factor que agrava el estado de los animales y compromete su capacidad de alimentarse y desplazarse con normalidad.
Ambos registros, construidos desde abordajes distintos pero complementarios, permiten dimensionar el impacto que la basura marina y las actividades humanas ejercen sobre la fauna silvestre y refuerzan la importancia de la prevención como herramienta central de conservación.
En aves marinas y costeras, la presencia de basura también puede estar asociada a cuadros de debilidad extrema o parálisis, vinculados a distintos tipos de intoxicación. Una de las más frecuentes es el botulismo aviar, una intoxicación causada por toxinas bacterianas que se desarrollan en ambientes alterados, con acumulación de materia orgánica y residuos. La contaminación de playas y humedales, sumada a la presencia de basura urbana, puede favorecer las condiciones para este tipo de episodios, además de introducir sustancias tóxicas al ambiente.