Un grupo de vecinos y vecinas de Parque Patricios presentó ante la Legislatura porteña un proyecto de ley que busca modificar la denominación del actual Parque José Evaristo Uriburu, ubicado en la Comuna 4, para que pase a llamarse Parque Elsa Isabel Bornemann, en memoria de la reconocida escritora argentina de literatura infantil y juvenil.
La iniciativa se apoya en la profunda relación de la autora con el barrio, donde nació en 1952 y pasó gran parte de su infancia y juventud. Según explican los fundamentos del proyecto, el cambio de nombre representa un acto de justicia simbólica y cultural, no solo por la relevancia literaria de Bornemann, sino también por el fuerte vínculo que mantuvo con los espacios verdes de la zona, que inspiraron buena parte de su obra.
Elsa Isabel Bornemann se consagró como una de las voces más influyentes de la literatura infantil argentina. Con títulos emblemáticos como Un elefante ocupa mucho espacio —incluido en la lista de honor de la Organización Internacional para el Libro Juvenil (IBBY) en 1976— y Socorro, sus textos trascendieron generaciones, dejando una huella en millones de lectores.
Durante la última dictadura cívico-militar, algunos de sus libros fueron prohibidos por su fuerte carga simbólica y su capacidad para estimular la imaginación crítica de los más jóvenes, lo que transformó a la autora en un referente de resistencia cultural. “La imaginación es como un puente que conecta lo real con lo que te imaginas y la literatura infantil te muestra el camino”, recuerda un estudiante del Normal 11, institución donde Bornemann se formó como docente.
Bornemann creció en las inmediaciones de la calle Cortejarena, cerca del Hospital Penna y de la Plaza José C. Paz. Asistió a la escuela primaria Provincia de Formosa 19 y más tarde cursó estudios en el Normal 11 Ricardo Levene, donde comenzó a escribir cuentos en distintos idiomas, mostrando desde muy joven una vocación por la literatura.
De acuerdo con testimonios de sus hermanas, las veredas y espacios verdes del barrio, entre ellos el propio Parque Uriburu, fueron una fuente de inspiración constante. Ese lazo íntimo con el entorno es el que la comunidad quiere rescatar, inscribiendo el nombre de la escritora en el espacio público donde tantas veces transitó.
El Parque Uriburu, que ahora se propone renombrar, no solo posee valor paisajístico sino también un fuerte legado social y educativo. Allí funcionó la sede del Patronato de la Infancia (PAI), una institución filantrópica fundada en 1892 que brindaba asistencia y educación a niños en situación de vulnerabilidad.
En el mismo espacio se levanta el Monumento a Teodolina Alvear de Lezica, benefactora reconocida por su labor solidaria con la niñez. Ambos hitos, tanto la obra del Patronato como la escultura, refuerzan la identidad del parque como lugar ligado a la protección de la infancia, un valor que conecta de manera natural con la obra de Bornemann.
La presencia en la zona de una Biblioteca Infantil y Juvenil de acceso público complementa este perfil cultural y educativo, consolidando a Parque Patricios como un barrio con una fuerte impronta en torno a la niñez y la lectura. Para los impulsores del proyecto, el cambio de nombre no solo tiene un carácter simbólico, sino que también contribuirá a fortalecer este circuito cultural barrial.
El proyecto también hace referencia a la recuperación reciente del espacio. Durante más de una década, una parte importante del parque estuvo ocupada por un obrador de empresas privadas. Gracias a la movilización y al reclamo sostenido de los vecinos, el predio pudo ser recuperado para el uso público.
En ese marco, la propuesta de renombrar el parque aparece como un gesto de apropiación comunitaria: un modo de reforzar el sentido de pertenencia de los habitantes de Parque Patricios sobre su espacio verde más emblemático. “Nombrarlo como Parque Elsa Isabel Bornemann es también reconocer la lucha vecinal por defender el espacio público”, explican los impulsores.
El expediente deberá ser tratado en la Legislatura de la Ciudad, donde será girado a las comisiones de Cultura y Nomenclatura Urbana antes de llegar al recinto. De aprobarse, la nueva denominación quedará establecida conforme a lo previsto por los artículos 89 y 90 de la Constitución de la Ciudad.
La expectativa de los vecinos es que el debate legislativo se dé en el corto plazo y que el cambio de nombre se concrete antes de fin de año, de modo que el barrio pueda rendir homenaje a una de sus hijas más ilustres.
Para la comunidad de Parque Patricios, la propuesta de renombrar el parque sintetiza varios ejes: la reivindicación de la infancia como valor social, la celebración de la cultura y la literatura como herramientas de inclusión, y la consolidación de la identidad barrial.
En palabras de uno de los vecinos impulsores: “Elsa Bornemann enseñó que los chicos merecen un lugar en la literatura, en la cultura y en la sociedad. Nombrar el parque en su honor es recordarlo todos los días”.