A través de una resolución publicada en el Boletín Oficial, el Gobierno porteño preadjudicó la prestación del servicio del proceso electoral de mayo a la empresa Magic Software Argentina (MSA) por un monto que ronda los 22 millones de dólares.
El dictamen del Instituto de Gestión Electoral indica que la decisión ocurre tras la realización de la evaluación técnica de la oferta presentada por MSA en base a los Pliegos correspondientes. Asimismo, se efectuó la evaluación correspondiente a la Capacidad Empresarial. En todos los casos, los análisis arrojaron que la firma cumple con todo lo requerido.
Por ello, recomienda adjudicar a favor de MSA “la suma total U$D 21.986.000. lo que representa la suma de $ 23.563.495.500 al tipo de cambio divisa vendedor, vigente en el Banco de la Nación Argentina al cierre del día anterior a la fecha de apertura de ofertas”.
Entre los ítems que figuran en condición de cumplidos por parte de la empresa argentina, figura que “el adjudicatario deberá proveer para la jornada electoral la cantidad aproximada de 9500 (nueve mil quinientos) dispositivos para las mesas votación, 1100 (mil cien) dispositivos para trasmisión desde cada uno de los establecimientos, 1200 (mil) para capacitación, y los dispositivos de backup suficientes para el correcto funcionamiento de los comicios, cuya cantidad no podrá ser inferior al 10% de las mesas de votación que el IGE defina oportunamente. Además, proveerá los insumos necesarios para satisfacer el sufragio de la totalidad del padrón de votantes”.
También que La tecnología del sistema garantice “el carácter secreto, personal e intransferible del sufragio; la no trazabilidad con la identidad del elector; la inalterabilidad e individualidad de la información registrada digitalmente en la boleta y/o procesada, según corresponda y un escrutinio electrónico y manual”
El dictamen dice que MSA cumple con el requisito de una “auditabilidad integral del software y del hardware” y una “auditoría de la información registrada digitalmente en la boleta, del escrutinio de mesa practicado, de la transmisión de datos realizados, de la consolidación y publicación de los resultados y de otros procesos desarrollados”.
Y exigen un sistema “confiable” ya que “debe minimizar la probabilidad de ocurrencia de fallas, reuniendo condiciones que impidan alterar el resultado eleccionario modificando el voto emitido o no registrando votos válidos”.
A su vez, señala que “adicionalmente, el sistema debe proveer la máxima seguridad posible, a fin de evitar eventuales instrucciones, intrusiones, o ataques por fuera del sistema, debiendo preverse una protección y seguridad contra todo tipo de eventos, caídas o fallas del software, el hardware o de la red de energía eléctrica”.
En 2023, MSA fue la encargada de aplicar el voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires durante las elecciones para cargos locales y nacionales. En la instancia de las primarias, el sistema de BUE registró fallas y generó demoras dado que los electores debían también emitir sufragios para puestos nacionales a través de boletas en papel.
Con un fuerte cuestionamiento desde la Justicia Federal con Competencia Electoral por los problemas ocurridos, el uso de las máquinas de BUE fue suspendido para las elecciones generales de ese año.