Con el objetivo de promover la
inclusión, el Municipio de San Isidro lleva adelante junto a Pro Huerta del
INTA, un programa de huertas orgánicas con título oficial que ofrece
salida laboral a jóvenes con discapacidad intelectual.
Una iniciativa que surgió hace dos
años de una simple idea, hoy es una exitosa realidad que ya cuenta con más de
120 asistentes en cuatro sedes ubicadas en distintas localidades del distrito.
Sin embargo, parece no haber un límite cuando se trata de algo tan importante
como la integración social.
Así quedó demostrado ayer cuando
jóvenes que participan de este programa realizaron una huerta en la terraza
del Centro Barrial Diocesano de Atención de
las Adicciones La Cava junto a integrantes de este espacio
ubicado en Beccar.
“El objetivo es dar un oficio a
personas con discapacidad con título, algo que representa una salida laboral.
Para ello, realizamos muchas prácticas profesionales para que los alumnos se
enfrenten a diferentes suelos, sociabilicen y se egresen lo más
capacitados posibles”, expresó Ignacio Floridi, coordinador del programa.
Mientras ayudaba subir las bolsas
de tierra, Ana Beccar Varela, coordinadora del centro barrial que trabaja con
adicciones, comentó: “Es muy interesante este tipo de actividades porque todos
nos enriquecemos. No sólo trabajamos en un proyecto en común sino que
compartimos valores que nos hacen mejores personas”.