Los
dueños del edificio construido por la Cooperativa 28 de junio firmaron las
escrituras de sus viviendas, ubicadas en la avenida Castañares y Mariano
Acosta. Son 10 unidades funcionales que recibieron un crédito del Instituto de
Vivienda de la Ciudad (IVC) en el marco del Programa Viviendas Cooperativas.
La
escrituración estuvo a cargo del Gerente de Regularización Dominial del IVC,
Belisario Mazzeo Rizzo, quien destacó la importancia de tener el título de
propiedad.
“Hoy
es un día fundamental, porque cada miembro obtiene su escritura de domino. Con
esto se cierra una etapa, pero también se abre otra igual de importante.
Ustedes asumen sus responsabilidades como propietarios y como miembros del
consorcio que se constituye a partir de hoy”, sostuvo.
Del acto participaron los miembros de la
Cooperativa, quienes organizaron un asado para festejar y destacaron la tarea
conjunta y el esfuerzo compartido.
Daniel
Vázquez Gregotti, director del IVC subrayó: “Desde este momento, y después de
muchos años de trabajo, ustedes son dueños de su casa y tienen los mismos derechos
y obligaciones que el resto de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires”.
La
firma de escrituras tuvo lugar en el marco del programa Mi Propiedad, que el
Instituto lleva adelante desde 2012, donde a través de la modernización de
procesos y relevamientos de unidades escriturables, se trabaja para dar
respuesta a la situación irregular de miles de familias, asistiéndolas e
incentivándolas para que normalicen el dominio
de su vivienda, asegurando así el futuro del bien familiar y el
cumplimiento de los derechos básicos del ser humano.
El
escriturar implica que los beneficiarios pasan a ser legítimos dueños,
adquiriendo un derecho real, en contraposición a un derecho personal que era el
que tenían hasta el momento de la escritura.
Asimismo,
el hecho notarial incrementa casi al doble el valor de la propiedad, la que
ingresa al mercado inmobiliario. El inmueble pasa a ser patrimonio del titular
del documento, por lo que en el futuro pueden heredarlo sus descendientes y, a
la vez, el escriturar le permite exigir más a los prestatarios de servicios.